IN CRESCENDO
La melodía progresa
sobre la cama naranja,
las paredes huelen a recién pintadas.
Es un punto y aparte en la vida,
tiene que serlo o todo seguirá igual.
La melodía progresa,
entra la poderosa marcha militar
y la distorsión de una guitarra eléctrica;
y justo cuando creo que oigo las primeras trompetas
la canción amenaza con desvanecerse
y parece un punto y seguido en la vida,
como si todo tuviera que seguir igual
a la fuerza, por narices,
por tristeza.
Tristeza de un momento de silencio prolongado,
estirado por enanos que se ríen de mí
y de mis dependencias y debilidades...
Silencio.
Caja.
Bajo.
Y guitarra.
Y de nuevo, la melodía. Después de todo,
aunque cambien los escenarios
y las sonrisas
se repiten los grandes momentos
y dan paso a experiencias nuevas:
las paredes siguen oliendo a recién pintadas,
y la hora del día es perfecta,
y el lugar no es otro que ese
al que te has atado.
La melodía progresa sobre la cama naranja,
la melodía progresa sobre todas las cosas.
sobre la cama naranja,
las paredes huelen a recién pintadas.
Es un punto y aparte en la vida,
tiene que serlo o todo seguirá igual.
La melodía progresa,
entra la poderosa marcha militar
y la distorsión de una guitarra eléctrica;
y justo cuando creo que oigo las primeras trompetas
la canción amenaza con desvanecerse
y parece un punto y seguido en la vida,
como si todo tuviera que seguir igual
a la fuerza, por narices,
por tristeza.
Tristeza de un momento de silencio prolongado,
estirado por enanos que se ríen de mí
y de mis dependencias y debilidades...
Silencio.
Caja.
Bajo.
Y guitarra.
Y de nuevo, la melodía. Después de todo,
aunque cambien los escenarios
y las sonrisas
se repiten los grandes momentos
y dan paso a experiencias nuevas:
las paredes siguen oliendo a recién pintadas,
y la hora del día es perfecta,
y el lugar no es otro que ese
al que te has atado.
La melodía progresa sobre la cama naranja,
la melodía progresa sobre todas las cosas.
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